Archivo para 3 noviembre 2008

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Un regalo para la retina. Y para el alma.

Al entrar en la habitación, la primera imagen es la de un hombre joven con una camiseta roja y con un bulto entre las manos en una estancia llena de luz. El bulto no es otra cosa que su hijo recien nacido y comparado con las manos del hombre se aprecia que es un niño pequeño.

Ha nacido mediante cesarea con lo que carece de las tensiones que afean tanto a los recien nacidos en parto natural, tiene un aire a la madre, quizá el mentón, vamos esas cosas que no podemos evitar al ver a un recien nacido.

La cara del hombre llena de serenidad refleja la alegría al explicar esto y lo otro y muestra los largos dedos de los pies de su chaval. El niño lloriquea cuando lo dejan sobre su cuna. 

De algún modo pulsa en mi interior cierta paz y también cuatro recuerdos de mis hijos, cuando con una sola mano los abarcaba para cambiarles el pañal. 

La visita discurre, vaya, el tiempo pasa, llegan más visitas pero en mi retina ha quedado esa imagen, un verdadero regalo, y de tantas posibilidades tras la puerta, sólo esa podía darse esa, esa instantanea, esa foto.

Bueno. Ahora sólo cabe un deseo sincero, suerte.

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