Archivo para 20 febrero 2011

20
Feb
11

Una cuestión de suerte.

Jamás he creído en la buena o mala suerte. Si en el azar, pero azarosa es la vida y te toca lo que te toca, es decir, de todo, cuestión ésta que: dependiendo de en que cantidad bueno o malo, decimos tengo buena o mala suerte.

Las cosas de la vida, y más en tiempos como los que corren, con una crisis financiera (aunque de origen moral), parecen ir cuesta arriba, y la suma de pequeñas dificultades nos hace sentir bastante impotentes. Se acumulan gastos, objetivos truncados, reparaciones de última hora, sustos de cualquier índole, haciéndonos pensar de manera poco optimista en el futuro.

Y de eso estaba pensado mientras paseaba por un jardín desierto a las tres de la tarde, esperando a que ni hijo jugase su partido de baloncesto en una cancha próxima.

Tiempo malo, con aire y amenaza de lluvia. Tiempo destemplado y nuboso, y los pensamientos desatados en mil problemas. La viola, mi moto que he de reparar, el baile clásico de mi hija, María está resfriada, el coche tiene un pequeño golpe, mañana iré a ver a mi madre.

Pensaba en mil cosas a la vez cuando, mirando al suelo, con las manos en los bolsillos y andando con desgana, me he fijado en el césped. Y entre la hierba y la grama he pensado de repente, que sería interesante encontrar un trébol de cuatro hojas. Y ahí estaba.

Incrédulo, me he agachado y con sumo cuidado he contado las hojas. Cuatro, si tenía cuatro, y dudando de mi vista he apartado con los dedos cada una de ellas hasta confirmar que eran cuatro las hojas del trébol. Bueno digo trébol pero supongo que no lo es realmente, pero si muy semejante y de todas las plantitas todas, la única que tenía cuatro hojas era esa.

La he cortado por el tallo y la he metido entre un papel doblado en que que tengo los números de un boleto de la suerte.

Me han entrado ganas de llorar pues eso es precisamente tener suerte, la suerte. La gran suerte. La de encontrar un trébol de cuatro hojas.

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